Un céntimo por mis pensamientos

11.01.2026

Un céntimo por mis pensamientos es uno de los mejores juegos narrativos que conocemos, sin director, sin preparación e ideal para una única sesión. ¡Descúbrelo con nosotros!

Cuando empezamos a investigar sobre juegos de rol narrativos (hace ya muchos años), había varios que siempre citaban: Fiasco, Lady Blackbird, Dogs in the Vineyard y Un penique por mis pensamientos. De Fiasco os hablaremos pronto...

Un céntimo por mis pensamientos recrea una sesión de terapia. Tal es así que puedes seguir el texto de las primeras páginas del libro, donde te indican qué leer en alto y adónde dirigirte, como en un libro-juego. Todos los jugadores interpretan a un paciente con amnesia que lucha por recuperar sus recuerdos en la terapia. Todos han tomado una dosis de Mnemosyne, una droga experimental que pone a todos los pacientes en sintonía con los recuerdos de los demás, de tal forma que ven con más claridad los de otros pacientes que sus propios recuerdos.

Y con esta premisa tenemos una serie de mecánicas muy narrativas y muy teatrales. De las primeras cosas que hacen es escribir los disparadores mnemónicos, que son lugares, personas, objetos sentimientos o sensaciones que se escriben en unas pequeñas tarjetas y que después se robarán al azar. Esto hace que no sepas por dónde te va a llevar tu viaje; tendrás que apechugar con lo que hayan escrito los demás. Los céntimos son una gran ayuda para premiar a los que aportan buenas ideas y visualizar el flujo de la narración. Y, sobre todo, cómo se juega.

Cada recuerdo comienza con un disparador. Con esa premisa, el resto de jugadores le hace al viajero (el paciente que está tratando de recordar) una pregunta que se pueda contestar con un sí o un no, y el viajero debe contestar "sí, y..." y aportar información. Esta es otra de las maneras que tiene el juego de apechugar con lo que te proponen los demás. Con esas preguntas y respuestas comienzas a recordar. Puedes narrar lo que ocurre, lo que hacen los demás, qué ves o cómo te sientes... excepto lo que haces o dices. Cuando llegas a una situación así, debes pedir consejo a dos jugadores, que te darán una alternativa cada uno, y debes elegir una de ellas. Una vez más, apechugas con lo que te proponen. Y tendrás que hacerlo varias veces (cada vez más) hasta que puedas terminar el recuerdo.

Cuando todo finalice, el paciente podrá elegir si desea recordar o no.

Una partida de Un céntimo por mis pensamientos.
Una partida de Un céntimo por mis pensamientos.

Sus puntos fuertes: Es realmente inmersivo. Si te gusta narrar, puedes hacerlo con las únicas limitaciones que te pone el propio juego. No requiere preparación ni director, y se puede jugar leyendo solo la primera vez que llegas a cada punto nuevo. Está plagado de consejos sobre cómo sacarle el mayor partido posible a sus mecánicas.

Lo que menos nos gusta: No es para todos los jugadores. Esto, que es extensible a cualquier juego de rol, es especialmente importante en juegos tan narrativos. Al no haber director ni forma de detener a determinados jugadores, se convierte en un juego frágil que puede resultar en un fracaso si no todos los jugadores reman en la misma dirección. No es un problema del juego, pero sí es algo característico.

En definitiva, un gran juego que nos ha dado grandes momentos. Un clásico narrativo que vale la pena probar. ¡Hacedlo con nosotros!

¡Nos vemos!

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